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domingo, 8 de diciembre de 2013

DOS FIGURAS DE ÉPOCA, EN APUROS EN PLASENCIA. ANÉCDOTAS.


A pesar de la situación actual, no hay duda de la pasada grandeza de la plaza de toros de Plasencia, que vio torear a las principales figuras de las últimas décadas, y dos de ellas, dos auténticas figuras del toreo, vivieron en Plasencia dos momentos, cuanto menos, curiosos. Esto que les voy a contar lo he conocido a través de los relatos de mi abuelo, al cual le debo, entre otras cosas, mi afición; que vivió in situ estos momentos.
Nos situamos en la década de 1960, y nuestro primer protagonista es el maestro Paco Camino. Tras realizar una gran faena, el público pedía fervientemente los máximos trofeos. Pero el presidente, que era comisario de policía, solo concedió dos orejas. Al entregárselas el alguacilillo, Camino, mirando desafiante al palco, arrojó con desprecio las orejas contra la barrera. Al minuto, dos agentes bajaron al ruedo y se llevaron al espada sevillano, ante las protestas del público en los tendidos, que llenaron el ruedo de almohadillas. Ante el escándado, Santiago Martín "El Viti", al que correspondía la muerte del siguiente toro, se negó a torear hasta que no volviera su compañero. Así, el festejo estuvo parado en torno a una hora, hasta que Paco Camino fue llevado de vuelta a la plaza.

La segunda anécdota, la protagoniza nada más y nada menos que el mediático Manuel Benítez "El Cordobés", también en la década de los 60, recién doctorado. Tras una discreta actuación, Manuel se disponía a enfilar la carretera de la Vera para salir de la ciudad y dirigirse a Madrid, pero al paso del coche por la puerta Talavera, un grupo de ciudadanos que habían presenciado el festejo, comenzaron a increparle al grito de "¡¡granuja, canalla!!". Manuel ordenó parar el coche, y con soberbia y chulería bajó del coche para encararse con ellos, los cuales, ni cortos ni perezosos, arremetieron a golpes contra él, acabando en el suelo. Tras la trifulca, El Cordobés volvió al coche, dejando en el suelo las gafas de sol y el sombrero que acostumbraba a llevar. La policía se llevó a dos de los ciudadados. Se dice también, aunque esto fue solo un rumor del que no podemos contrastar su veracidad, que uno de ellos, escribió al Cordobés disculpándose por el incidente, a lo que el maestro respondió que no había problema, y que si lo deseaba, estaba invitado a presenciar todos sus festejos de esa temporada sin pagar una peseta.

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