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domingo, 30 de marzo de 2014

EL OFICIO DE LA TERNA DESTACA EN UNA TARDE CON POCA HISTORIA (30/3/2014)

Buen natural de Jesús Fernández (Foto: Juan Pelegrín)
Con un cuarto de plaza cubierto, prometía ser interesante el segundo acto de la temporada venteña, donde se anunciaban tres novilleros con experiencia en el escalafón y en la plaza de Las Ventas, los cuales se toparon con una novillada deslucida en su conjunto de José Luis Pereda y La Dehesilla que dieron pocas oportunidades, destacando quizás la movilidad de primero y segundo.
En su sexta temporada con los del castoreño demostró Jesús Fernández el oficio y el poso que dan los años. Abrió plaza recibiendo con gusto a la verónica a su primer novillo, noble, que se movió en la muleta con una embestida cómoda que permitió a Jesús Fernández comenzar la faena con la diestra dejando dos buenas tandas. Cambió a la mano izquierda donde se vio que la embestida del novillo era menos franca. Aún así tirando de oficio consiguió ligar dos buenos muletazos y en un pase de pecho el novillo le prendió sin consecuencias. Volvió sobre la mano derecha sufriendo otra voltereta donde le astado le propinó una cornada de 10 cm en el muslo, tras la cual permaneció en el ruedo para dar muerte a su novillo, saludar la ovación del público desde el callejón y pasar a la enfermería.
Salió a por todas en su cuarto novillo recibiéndolo de capa rodilla en tierra y brindando al público. Novillo descastado y no sobrado de fuerza, con una embestida rebrincada, al que Fernández quiso poner lo que le faltaba con mucha actitud. Sacó su raza el catalán tratando de exprimir al máximo a su oponente, volviéndose a llevar otro susto. Lástima que no pudiera refrendar con la espada su buena actuación. Silencio.
Buena lidia la que realizó Juan Ortega a su segundo novillo, colocándolo como es debido en la suerte de varas donde estuvo acertado Juan Pablo Molina. Se movió también el novillo aunque con poca transmisión. Muy dispuesto en todo momento, se vio que Ortega es un novillero hecho, siendo algunos naturales con mucho gusto lo más destacado del trasteo; pero el novillo no daba para más y el sevillano alargó sin sentido la faena. Rodó el toro tras tres pinchazos y un bajonazo escuchándose dos avisos. Silencio.
En quinto lugar se las vio con novillo muy flojo de la Dehesilla. Se vio desde el primer momento la escasa fijeza del novillo que no atendía a los capotes durante la lidia; y no cambió en la muleta donde no tuvo ni una embestida. Viendo que el novillo era un pozo seco del que nada se podía sacar, Ortega optó por abreviar. Pitos en el arrastre y algunas palmas para el novillero.
No tuvo suerte con su lote Tomás Campos. Sorteó en tercer lugar un novillo feote que dio un susto en varas al picador Pedro Geniz, que cayó encima del astado en el primer encuentro. Parecía que burel iba a tener un punto de picante en la muleta y Campos comenzó a torear directamente con la izquierda pero pronto se vio que esa buena condición del novillo era un espejismo, que salía del muletazo suelto y con la cara a media altura y que pronto se rajó. Tirando también de oficio el extremeño fue tapando los defectos de su oponente y cercano a las tablas del 5 le robó una tanda de muletazos ligados y templados con la derecha que fueron de lo mejor de la tarde. Faena larga y problemas para hacer rodar al novillo, estando el tercer aviso a punto de sonar. Silencio.
En sexto lugar saltó el novillo peor presentado de la tarde, viéndose pronto también que iba a estar muy justo de fuerzas y no iba a ser válido, y más tras su paso por el caballo. Pese a las protestas del público el novillo se mantuvo en el ruedo. Campos quiso intentarlo pero desgraciadamente no habría nada que hacer. Silencio.

Tarde con poco argumento donde los tres novilleros se impusieron a la mala condición de los novillos.

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