Bienvenidos a "Tercio de Quites".

domingo, 12 de octubre de 2014

FUSILITO PUSO EL BROCHE A LA TEMPORADA

Foto: Javier Arroyo
Sesenta y tres festejos después. se echaba el telón de la temporada 2014 en la plaza de toros de Las Ventas; y lo hacía con la vuelta de la ganadería de Palha tras dos años de ausencia; y con una terna que desde el primer momento generó dudas entre la afición. Joao Folque, ganadero, ha traído un encierro parejo, bien presentado pero sin exageraciones; donde destacaron el segundo y el extraordinario sexto.
Abría la tarde Yegüero, toro de la confirmación de Guerrita Chico. Tras el recibo capotero se comenzaron a vislumbrar los síntomas de flojeza del toro, que perdió las manos un par de veces y acometía sin celo a las telas. Tuvo su interés el toro en los primeros compases de la faena, ya que se movió a pesar de esos defectos. No se acopló con la derecha el colombiano afincado en Cáceres en el inicio; y con la izquierda tampoco fue capaz de subir el tono de la faena. Buscó las cercanías y la colocación en los últimos compases pero el animal, parado ya en ese momento, impidió el lucimiento. Escuchó silencio tras pinchazo y estocada. Saludó al quinto con cuatro verónicas y una media que despertaron al respetable, siendo uno de los momentos más destacados del festejo. Estuvo correcto en la lidia, llevando al toro con suavidad al jaco y dejando otras dos buenas verónicas en el quite. Recibió el animal dos puyazos fuertes, cabeceando en el peto pero sin emplearse. Saludó Felipe Peña tras parear con acierto antes del comienzo del trasteo. No colaboró el astado que embestía con brusquedad, cabeceando a mitad de muletazo. Trató de templarlo el caleño sin éxito. Mató de una estocada muy baja y fue también silenciado.
Sánchez Vara recibió de rodillas en el tercio a su primero; toro que se arrancó con brío en el primer puyazo, entrando otra dos veces al caballo de un temeroso picador. Tras banderillear sin mucho lucimiento, Vara no logró explotar las embestidas largas y con el hocico bajo del noble animal en las primeras series; en una faena donde el ajuste brilló por su ausencia y que se vino abajo tras hacer lo propio el animal. El tercio de banderillas, donde además el peón Raúl Ramírez volvió a ejecutar el salto de la garrocha previo a un par, fue lo más destacado del cuarto acto. En la muleta el animal no dio ninguna opción. Fue inteligente el alcarreño y cogió pronto la espada. Su labor fue silenciada en una tarde en la que cumplió sin más.
Volvía Israel Lancho a Las Ventas cinco años después de aquella tarde de mayo en la que en este mismo ruedo un toro de Palha casi le arrebata la vida. Gesto admirable del extremeño; pero su actuación hoy ha dejado mucho que desear. La lidia que recibió su primer animal fue más propia de una capea; con una cuadrilla discreta empezando por el picador que castigó en exceso al burel y siguiendo con los peones que no anduvieron acertados con los rehiletes. Ya con la franela, si bien es cierto que el toro adolecía de casta y la más mínima transmisión, vimos a un Lancho inseguro que apenas pudo sacar algunos muletazos limpios. El toro se aburrió y se acabó rajando. Y en sexto lugar, apareció Fusilito, el protagonista de la tarde. El varilarguero le recetó un primer puyazo muy fuerte, quedando el animal bajo el peto unos minutos. Lancho, lejos de intentar sacarlo, se encontraba estático detrás de la segunda raya, cosa que provocó las protestas del público; y los aplausos a Sánchez Vara cuando este consiguió sacar al burel arriesgando. El pacense parecía descolocado en el ruedo, desentendido de la lidia, cosa que le fue reprochada. Colocó a cierta distancia al toro en el segundo puyazo y este se arrancó también con alegría. Con la gente cabreada, Lancho brindó el toro al público, cosa que no hizo más que aumentar el enfado. Fusilito fue un toro encastado, con transmisión, recorrido y llevando la cara baja. Y Lancho... Ay, Lancho. Para ser fiel a la verdad, hay que decir que no pudo con el toro en ningún momento. No acertó en la colocación, toreó usando quizás el pico más de lo debido y acabó ahogando al animal. Hay que entender que es un torero con pocos contratos, pero se le ha ido un toro de bandera. Al final del trasteo, algunos aficionados pidieron la vuelta al animal. Nos quedamos con ganas de ver a Fusilito en otras manos, ya que seguro que habría lucido mucho más. Al final, ovación de gala para el toro, y Lancho enfiló la puerta de cuadrillas entre la bronca de los pocos que aguantaban en el tendido.
Foto: Juan Pelegrín
Caía la noche y con ella se cerraba otra temporada en el coso de la calle Alcalá. Hasta el año que viene.

MADRID, última de temporada. Un tercio largo de plaza. Seis toros de Palha, parejos de presentación, el cuarto algo por debajo. De un encierro descastado y flojo en líneas generales destacaron el noble segundo y el encastado sexto al que se pidió la vuelta al ruedo. Sánchez Vara (silencio y silencio); Guerrita Chico (silencio y silencio); Israel Lancho (silencio y pitos).

No hay comentarios:

Publicar un comentario