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sábado, 13 de junio de 2015

Puerta grande para Perera, encierro muy flojo de El Pilar


Sin toro la fiesta muere, y prueba de ello (como si hicieran falta más), ha sido la tarde de hoy en la plaza de toros de Plasencia. Se anunciaban seis de El Pilar para el más que atractivo cartel que abría el ciclo; pero lejos de tener la tarde de éxito que se podía presagiar, la terna se topó con seis animales faltos de fuerzas que ni por poco se acercan al prototipo de toro bravo; al mío, al menos.
Saltó en primer lugar un anovillado cuatreño, el más flojo de presentación de la tarde. Suelto de salida, empezó a flojear incluso antes de pasar por la jurisdicción del varilarguero. Se lo sacó a los medios Sebastián Castella, que vio ya desde el primer muletazo que la faena no tendría mucho futuro. Fruto de esa falta de fuerzas o hasta de un problema en alguna mano, al animal le costaba llegar al final del muletazo, perdiendo las manos hasta antes del embroque en ocasiones. Ninguna opción de lucimiento para el francés; que en cuarto lugar se encontró con un colaborador animal, al que ya se le apreciaban sus cualidades por el pitón derecho durante los primeros tercios. Brindó al público antes de firmar un inicio de faena marca de la casa, con hasta tres pases cambiados por la espalda, molinete, natural y cerrando con el de pecho para calentar al personal. Se movía el animal aunque con poca gracia por ese pitón derecho, con un inteligente Castella, sin exigirle mucho y midiendo bien tiempos y distancias. Bajó el tono del trasteo en una serie por el izquierdo antes de volver a la diestra; donde Castella atacó un poco más, dejando la muleta en la cara para tapar la salida y buscando la ligazón, consiguiendo un par de series notables toreando en redondo. Cerró la faena con unas manoletinas deslucidas al salir el toro a su aire antes de recetarle una estocada baja tras un pinchazo. Oreja generosa para el francés.
Un bonito castaño se encontró en segundo lugar Miguel Ángel Perera, que no dudó en hacer el quite por chicuelinas como señal de que venía dispuesto a triunfar. Tras un buen par de Juan Sierra, inició la faena de muleta por el pitón derecho, con dos series profundas y ligadas, gracias a la buena condición del toro, que embestía con clase abriéndose después de cada muletazo; pero solo esas dos tandas duró el animal, que se vino abajo demasiado pronto, y entre eso, y el viento que hizo acto de presencia, la faena no fue a mayores.
Brindó a los tendido la faena del quinto para meterse en el bolsillo desde el principio al público. Sosa la embestida del burel, que seguía la muleta de un sobrado y poderoso Perera que le sometió con la mano baja en las primeras series, llevando largo al obediente animal. Protestó en la única tanda por el pitón izquierdo, y al volver a la derecha, el animal, como la mayoría de sus hermanos hoy, dijo basta demasiado pronto. Tiró de repertorio Perera, recurriendo al efectivo arrimón, sabedor de qué es lo que gusta a gran parte de este público. Unos cuantos muletazos de esta guisa le dio al animal, que iba y venía a trompicones sin saber por qué. Mató de estocada baja y corto dos orejas... pues eso, dos orejas de Plasencia, que valieron la salida a hombros.
A última hora entró Alejandro Talavante en el cartel tras caerse de él Manzanares en la tarde de ayer. Prometía el tercero de salida, embistiendo con celo al capote de Talavante que pudo estirarse con él a la verónica. Dos grandes pares de Javier Ambel fueron el preludio a un inicio de faena templado y cadencioso del extremeño, que se gustó toreando con desmayo en una primera serie de derechazos, en la que el toro sufría por llegar en pie al final de cada uno de ellos. Esa fue la tónica de la faena, llegándose a echar el de El Pilar al suelo a la salida de un pase de pecho. Imposible hacer nada ante semejante inválido. De la misma condición era el sexto, que cómo de flojo tenía que ser, imagínense, para que el público de esta plaza se echase encima del presidente para que lo devolviese, cosa que como era lógico al final sucedió, y el animal, que apenas se tenía en pie, volvió a los corrales tras asomar el pañuelo verde. El sobrero, del mismo hierro, tampoco iba superar a sus hermanos en excelencia. Se gustó Talavante en el quite antes de que Trujillo volviese a dejar otro buen par de banderillas. Inició por el izquierdo Talavante, pitón por el que el toro no fue nada franco parándose ya al inicio de faena. Con paciencia fue sacando algún muletazo (que no toreando), por un lado y por otro, al toro que pasaba sin ninguna emoción por la franela. Qué moda esta de alargar sin sentido las faenas a toros que más que sensación de peligro dan sensación de ser más dóciles que el caballo del alguacil. Faena como digo larga del extremeño sin que sonase un olé rotundo en los tendidos. Acabó con el animal de una buena estocada, lo que fue suficiente para pasear la oreja.

PLAZA DE TOROS DE PLASENCIA. Tres cuartos de plaza y buen ambiente.
Se lidiaron seis toros de El Pilar (el 6º sobrero del mismo hierro). Correctos de presentación para esta plaza en cuanto a hechuras y justos en lo que a pitones se refiere. Sosos, parados y sin fuerza. Solo un puyazo recibió cada toro, y muy flojo en algunos casos.
Sebastián Castella: pinchazo, estocada y descabello (saludos); pinchazo y estocada baja (oreja).
Miguel Ángel Perera: pinchazo, media baja y estocada caída (ovación); estocada baja (dos orejas). Se fue a hombros por la puerta grande. 
Alejandro Talavante: pinchazo y estocada (algunas palmas); estocada (oreja)

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